La gingivitis

La encía es el tejido mucoso de color rosado que rodea los dientes. Cuando sufre una agresión (tabaco, alcohol, infección o sarro), se inflama esta encía y se produce la gingivitis.

Concepto de gingivitis

Es una inflamación de la encía, que se hincha, se pone roja oscura en vez de rosácea y sangra al mínimo contacto, al cepillarse los dientes cuando tocamos la encía, al comer, incluso a veces de forma espontánea por la noche, de forma que al despertar, encontramos la almohada manchada de sangre.

De todas formas, el sangrado no define la gingivitis, ya que puede haberla sin sangrado. Esto ocurre con frecuencia en grandes fumadores dado que la nicotina cierra las pequeñas arterias de la encía, impidiendo que esta sangre. Es como si no sonara la alarma a pesar de haber un problema importante.

Frecuentemente, la gingivitis la encontramos entre dos dientes. Suele deberse a que se queda comida en ese espacio interdental, por estar esos dientes montados, y cuesta cepillarlo bien, o por tener una separación entre esos dientes y se quede empaquetado alimento en ese espacio.

También, puede ser generalizada en toda la boca. En estos casos suele ser debida a tabaquismo, diabetes, fallos en la técnica del cepillado o en el número de cepillados etc.

Sin tratamiento, la gingivitis hace que las encías retrocedan y se vean las raíces y huecos negros entre ellas, y con el tiempo puede llevar a la pérdida de dientes.

Causas de la gingivitis

Lo más frecuente es que la gingivitis esté producida por la placa dentaria (hecha de restos de alimentos, bacterias y proteínas de la saliva) y por la presencia de sarro.

Tanto la placa dentaria como el sarro, son medios favorables a la proliferación de bacterias y por tanto a la infección de las encías.

La gingivitis está frecuentemente unida a una higiene bucal insuficiente o incorrecta y es favorecida por ciertas situaciones, como caries múltiples o empastes mal elaborados, embarazo (por causa hormonal), diabetes, alcoholismo unido a tabaquismo, sensibilidad, depresión, estrés, enfermedades neurológicas que dificultan el cepillado, adolescentes en rebeldía contra la disciplina del cepillado dental etc.

gingivitis

Tratamiento de la gingivitis

Hay que mejorar la higiene dentaria del paciente, cepillando los dientes después de cada comida y evitando comer entre horas, sobre todo azúcares refinados y productos dulces pegajosos que se quedan entre los dientes sin cepillar.

Es importante realizar una minuciosa limpieza de la boca en la consulta del dentista. Esto hará que desaparezca el sarro que mantiene la gingivitis.

Además, se utilizará, durante un corto periodo de tiempo, dentífrico y enjuague que lleven clorhexidina, siendo esta un potente antiséptico que desinflama las encías y ataca la las bacterias causantes de la gingivitis.

Prevención de la gingivitis

Una buena higiene dental, es la única forma de mantenernos alejados de una gingivitis severa.

El cepillado de los dientes es la clave para una buena higiene dental, hay que hacerlo 3 veces al día, después de cada comida, siempre que se mantenga la boca razonablemente limpia el resto del tiempo. Esto significa, que una persona que se cepilla los dientes después de desayunar, pero luego en el trabajo come chocolate y caramelos todas las mañanas, debería tener un cepillo también en el trabajo y utilizarlo.

Una alimentación equilibrada, rica en fruta y verduras, ayuda a que la mucosa bucal sea más resistente a las posibles agresiones.

El cepillo eléctrico mejora la higiene oral, siempre que se utilice las veces necesarias. Hay personas que siguen prefiriendo el cepillo manual, porque lo encuentran más manejable, o por costumbre. Los dos tipos de cepillado protegen de la caries y la gingivitis si se utilizan adecuadamente.

El cepillo manual idóneo es el de consistencia media, es decir, ni muy duro, ya que es agresivo con la encía y las raíces, ni muy blando, que es ineficaz para sacar la comida de entre los dientes. Hay que cambiarlo cada uno o dos meses, dependiendo de su uso. El utilizar demasiada fuerza no mejora el cepillado y estropea más rápidamente el cepillo.

Hay otros medios que ayudan a combatir la placa dental y sus consecuencias en la encía. El hilo dental y los cepillos interdentales, ayudan a eliminar los restos de alimentos empaquetados entre los dientes, cosa que ocurre con más frecuencia según se van cumpliendo más años. Los cepillos interdentales son esenciales si ya ha habido un anterior proceso de gingivitis severa y pretendemos que no se repita. En estos casos conviene utilizar dentífricos y enjuagues específicos, para proteger las encías, y que sean de uso diario y prolongado.

La visita anual al dentista, para revisión y limpieza, es imprescindible.