Traumatismos dentales

Los traumatismos o golpes en los dientes son frecuentes en los niños, tanto pequeños como mayores.

Los niños pequeños, a partir de los 6 meses o 1 año, están aprendiendo a andar y se caen con frecuencia, casi siempre sin ninguna repercusión. Pero a veces se golpean en la boca y en los dientes, con diferentes consecuencias en dichos dientes, que son temporales o de leche hasta alrededor de los 7 años.nino-dental

Hay quien cambia los dientes a definitivos a los 6 o los 8 años. Dado que el problema es normalmente en los dientes de adelante, los padres y los niños saben si el diente es de leche o definitivo, ya que éstos son mucho mayores.

Las lesiones en los dientes definitivos y en los temporales o de leche son similares, pero un traumatismo en los temporales es menos grave ya que al tiempo van a ser sustituidos por otros dientes nuevos y definitivos.

Todo traumatismo en los dientes es importante. Conviene visitar al dentista, que mirará si el diente está sano, aunque no duela.

Siempre se debe hacer una radiografía, por si hay una fractura que a simple vista o a la palpación del diente no detectamos. Casi siempre se manifiesta molestia o dolor, y hay que ver si la raíz está rota o el nervio está afectado, comprobando si el diente está vital o no.

Sabemos que el diente está formado por raíz y corona, que es la parte visible del diente cuando está completamente erupcionado. Se puede afectar la corona, la raíz, o ambas a la vez.

Tipos de lesiones

Tras el traumatismo en un diente de leche o definitivo, nos podemos encontrar las siguientes situaciones:

El diente se mueve y molesta al morder o moverlo con los dedos, pero está en su sitio

La encía que rodea el diente puede sangrar. No es urgencia inmediata, pero debe pedir hora cuanto antes en nuestra consulta. Se hace siempre una radiografía. Es posible que recetemos al niño un antinflamatorio suave para que se desinflame la zona y no le moleste al cerrar la boca.

Hay que hacer un test de vitalidad, que consiste en tocar el diente con una bolita de algodón impregnada de nitrógeno líquido que produce una fuerte sensación de frío, y debe irritar el nervio, produciendo algo de dolor.

Si no duele, el nervio está afectado y hay que endodonciar, es decir, quitar el nervio ya que, si no lo hacemos, se necrosa o pudre, y produce tarde o temprano una infección. Esto se hace si el diente es definitivo.

Si el diente es temporal, en caso de que no haya sensibilidad, se extrae ya que, si no, se va a infectar, y como no se puede desvitalizar, puede afectar al diente definitivo que está debajo de la raíz del diente de leche.

Si la raíz está rota, no se puede trabajar el conducto, no se puede endodonciar, y, por lo tanto, hay que extraer el diente, tanto si es temporal como definitivo. Si el diente extraído es temporal, de leche, no se hace nada y se espera a que salga el definitivo.

Si la raíz rota es en un diente definitivo, es la peor de las situaciones ya que tras extraer, hay que reponer el diente. Hay que tener en cuenta que no se pueden poner implantes hasta los 18 años, es decir, hasta que el adolescente haya terminado el crecimiento.

Si el que falta es un diente anterior superior, se ve mucho el hueco, y se pone una prótesis provisional, removible o pegada a los dientes de al lado, hasta que se pueda poner un implante.

El diente está desplazado, movido, fuera de su posición normal

Hay que ponerlo cuanto antes en su sitio. Con las manos limpias, el adulto que esté con el niño lo puede hacer: si está metido hacia atrás, se saca hacia adelante y se deja alineado con los demás. Si por un golpe de abajo a arriba, el diente está inclinado hacia afuera, se pone en su sitio. Hay que ir al dentista lo antes posible, a poder ser el mismo día. Mientras, el niño o adolescente, tendría que tomar un antiinflamatorio como el ibuprofeno.

En la consulta se pondrá el diente en su posición si todavía no lo está. Para mantenerlo en su sitio y que no se mueva al hablar o al comer, se fija el diente traumatizado a los dientes de al lado mediante empaste blanco o composite que luego se quitará.

También se pueden ferulizar o unir durante un tiempo con un alambre que une el diente móvil a los fijos por detrás.

Se harán pruebas de vitalidad, además de ver si el diente está íntegro.

La corona del diente está rota y con el trazo de fractura limpionino-diente-roto

Hay que comprobar con una radiografía que la raíz no esté rota y ver que el nervio esté reactivo. Si está roto y vital, con aire frío el paciente lo nota. Luego se reconstruye la corona dental con composite del color del diente, o con el trozo de diente natural que previamente habremos guardado en suero fisiológico o leche esterilizada y a poder ser en frío.

Casi siempre se hace un empaste o reconstrucción de composite, tanto en un diente temporal como definitivo.

La corona del diente está rota y con una gota de sangre en el trazo de fractura

Eso indica que el nervio está expuesto. Si el diente es definitivo, hay que endodonciarlo es decir, quitar el nervio y tomar antibióticos y antiinflamatorio para que el diente no se infecte. Luego se hará una reconstrucción con composite del mismo color del diente. Si tenemos la parte rota del diente, a veces se utiliza ese trozo de diente natural para la reconstrucción.

Si el diente es temporal y el nervio está expuesto, normalmente se extrae ya que, si no, dará problemas. En algún caso, sobre todo en segundo molar temporal, se hace una pulpotomía es decir, se quita solo la parte expuesta del nervio y se tapa con hidróxido de calcio, que lo protege. Luego se empasta. No siempre da buen resultado.

El diente ha sido expulsado completamente

Se llama avulsión. Esto ocurre normalmente solo en niños o adolescentes ya que el diente tiene un ligamento periodontal grueso, es decir, la unión entre el hueso y el diente no está mineralizado y no es tan fuerte como en el adulto.

A veces, en el niño, se rompe solo el ligamento de unión de la raíz con el hueso y el diente sale disparado sin romperse y dejando el hueso que le rodea intacto. En el adulto, al estar la raíz fuertemente unida al hueso, con ese golpe, la corona del diente o la raíz se rompen.

Si el diente es de leche o temporal, no se hace nada. Se queda sin diente y se espera a que salga el definitivo. A veces, si no hay diente de leche, el definitivo erupciona un poco antes de lo que le corresponde.

Estéticamente, un niño de menos de 8 años sin un diente de leche, no queda mal. Si el niño es muy pequeño, de 3 o 4 años, hay padres que prefieren que se les ponga un diente postizo, pegado a los dientes de al lado. Se puede hacer, y hay diferentes tipos de prótesis de dientes temporales.

Si el diente es definitivo, hay que reimplantarlo es decir, volver a ponerlo en su sitio, metiendo la raíz en el hueco correspondiente.

Para ello se mantiene el diente en la saliva, es decir, entre la encía y la mejilla. Es para que no se deshidrate y se pueda reimplantar. Otra forma de mantenerlo es en suero fisiológico, que puede comprarlo en la farmacia más cercana, o mantenerlo en leche esterilizada, mejor si el vaso o el envase está rodeado de hielo.

Hay que ir urgentemente al dentista más cercano para que lo reimplante cuanto antes. Si usted está en el campo o el monte con su hijo, lejos del dentista, se lo puede reimplantar usted mismo. El niño debe enjuagarse bien la boca con agua, y el diente también hay que limpiarlo con agua bajo el grifo, sin cepillarlo, para que no pierda las células del ligamento periodontal que están adheridas.

La reimplantación muchas veces funciona, pero hay otras en las que el diente se pierde tarde o temprano.

El dentista le hará una radiografía, y seguramente recetará al niño algún antibiótico.

En algunos deportes, se aconseja que los niños lleven protectores dentales para evitar o minimizar las consecuencias de los traumatismos en la boca.