¿Por qué eligió la Estomatología?

Porque me gustaba desde pequeño. De niño iba mucho al dentista, ya que tenía la boca un poco delicada. Además iba solo porque mi madre decía que no quería esperar dos horas en la sala de espera, como ocurría entonces.

El dentista y la enfermera eran muy simpáticos, y me decían: «¿Has venido sólo? ¡qué mayor!». Yo no tenia ningún miedo.

¿Dónde estudió?

La carrera de Medicina la empecé en Salamanca, donde hice los cursos pre-clínicos, de 1º a 3º. Luego abrieron los cursos clínicos en Donostia, y de 4º a 6º los realicé en la Residencia, es decir, en el actual Hospital Universitario Donostia.

Y para ser dentista, hice la especialidad de Estomatología en Toulouse, Francia, ya que hablaba francés desde pequeño.

En Toulouse la especialidad profundizaba más en Cirugía y Ortodoncia, temas que me parecían muy importantes para el tratamiento integral de la boca en la consulta.

¿Siempre quiso ser médico?

Desde los 14 años, que fui precisamente a Toulouse a perfeccionar el idioma. Allí recibía clases de francés en un academia en la que además impartían clases particulares a los alumnos de 1º de Medicina, que en Francia era selectivo para pasar a 2º.

El destino quiso que un día, casualmente, no hubiera ningún aula libre para mi. Mientras esperaba me metieron media hora en una en la que se daba clases de Medicina. Aquello me gustó y con mi interés por las consultas médicas decidí que estudiaría Medicina.

¿Cómo recuerda el inicio de su carrera profesional?

Muy gratamente. Trabajaba muchas horas ya que por la mañana iba a un ambulatorio, en el que se veían 30 pacientes en 2 horas y media. Por la tarde trabajaba en mi consulta privada hasta las 10 de la noche. Además trabajaba los sábados, mañana y tarde.

Había bastantes más caries que ahora, la gente se cuidaba menos la boca. La mayoría venía a la consulta solo cuando tenía molestia o dolor.

Al no haber implantes dentales, se ponían muchos aparatos de quitar y poner. La estética, aunque siempre importante, no era considerada una prioridad como ocurre ahora.

Hoy en día, afortunadamente, se da tanta importancia a la estética dental como a la función masticatoria.

Además, ahora la prevención tiene un papel determinante en el día a día de la clínica dental, ya que la población está mucho más motivada para el mantenimiento de la salud.

¿Ha cambiado mucho la relación médico – paciente desde que comenzó la carrera?

En realidad, no mucho. Hubo un cambio cuando mi generación empezó a trabajar, ya que nos decían que éramos más cercanos que la mayoría de los de épocas anteriores. Como consecuencia, para los médicos también era más agradable el trato con los pacientes.

Hoy en día, al haber más cultura sanitaria, es más fácil explicar  los diferentes tratamientos y, por tanto, se cumplen mejor las pautas e indicaciones que se les da.

¿Cómo empezó con la Implantología?

De forma natural, según iba avanzando la técnica, empecé a utilizarla. Era maravilloso sustituir aparatos removibles por dientes fijos, con gran satisfacción para mí y mis pacientes.

Hace veintidós años empecé a poner dientes fijos sobre los implantes.

Al principio, los mandaba poner a un cirujano de confianza. Al poco tiempo, cuando los implantes mejoraron en adhesión al hueso, y dado que yo tenía una buena formación quirúrgica adquirida en Toulouse, empecé a hacer yo mismo la cirugía de los implantes. Así yo controlaba todo el proceso de principio a fin.

¿Y con la Ortodoncia ?

En Toulouse aprendí ortodoncia, sobre todo removible, y en Mónaco, ortodoncia fija. La técnica era bastante complicada y lenta.

La técnica de arco recto simplificó y mejoró los tratamientos y tras estudiar y llevar a cabo muchos casos con el Dr. Mcgann, de Santa Mónica (California) la ortodoncia entró a formar parte de los tratamientos de adultos y niños de mi consulta.

En su especialidad, ¿en qué insistiría desde la prevención?

Aunque parezca elemental y obvio, en el cepillado tanto de los dientes como de las encías. Hay que cepillarse los dientes 3 veces al día, y luego la técnica y los productos de higiene hay que adaptarlos a cada paciente según edad, tipo de boca y  patología que presente, etc.

El otro pilar de la prevención es la revisión anual en la consulta.

¿Hacia dónde va el futuro de esta especialidad?

Hacia mejorar la función masticatoria y la estética. Los materiales que utilizamos son cada vez más compatibles biológicamente con nuestro cuerpo y en Estética intentamos que se note poco el paso de los años en la dentadura.

En el futuro, si por desgracia se pierde algún diente, implantaremos un germen dental o embrión del diente, y dicho diente crecerá como en los niños y adolescentes.

¿Cómo ha cambiado la cirugía?

La cirugía es menos traumática que hace unos años. Los implantes han mejorado mucho y podemos poner implantes cortos o estrechos ya que se adhieren muy bien al hueso.

Así no tenemos que regenerar el hueso cogiéndolo de otras partes del cuerpo, como se hacía hasta hace poco.

Además la estética se tiene muy en cuenta, haciendo que la encía que rodea a los dientes quede bien tras cirugía de implantes o tras otras cirugías de tipo curativo.

Al preparar las intervenciones con scanner e imagen 3D, en el momento de abrir sabemos con gran precisión lo que nos vamos a encontrar y se interviene lo mínimo necesario, exactamente en el lugar elegido. Así las molestias post-operatorias son mínimas y muy llevaderas.

¿Qué proyectos profesionales tiene por delante?

Seguir avanzando y aprendiendo las nuevas técnicas tanto de la Cirugía de implantes y Ortodoncia como de la Periodoncia y Odontología general.

Las nuevas tecnologías 3D para diagnóstico y planificación de los casos, así como para la ejecución quirúrgica y protésica de los mismos, hace nuestra profesión interesante y emocionante.

Finalmente, si no hubiera sido médico, ¿qué profesión elegiría?

Pues en vez de avanzar hacia el futuro, cambiaría de dirección y avanzaría hacia el pasado, es decir, me gustaría ser arqueólogo.