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El Curso de Diagnóstico Funcional en la Rehabilitación Protésica, impartido por el Dr. Mas, el día 29 de septiembre de 2016, hizo hincapié en analizar la función respiratoria, masticatoria y de deglución, cuando se realiza una Rehabilitación Protésica Dental.

Dicha Rehabilitación la realizamos cuando:

  • Ponemos carillas de porcelana o coronas de un lado a otro de la boca.
  • Coronas sobre implantes de derecha a izquierda
  • Sobredentadura superior y/o inferior sobre implantes.
  • Si ponemos las clásicas dentaduras completas superior y/o inferior.

Si hay una función patológica respiratoria, de deglución o masticatoria, puede llevar a que la prótesis tenga muchos problemas de adaptación con movilidad, fracturas o desgastes.

Debemos mirar, antes de realizar una rehabilitación protésica, los siguientes aspectos que pueden revelarnos una función patológica:

Exploración bucal

  • Si faltan piezas, los dientes se mueven, se inclinan, rotan o se extruyen, y esto hace que la boca se adapte a la nueva situación cambiando de posición y modificando la mordida. Al intentar colocarse la mandíbula en una posición más equilibrada, puede producirse desgaste de dientes o bruxismo, y al cambiar el contacto con el cráneo, puede haber patología de la ATM como dolor al masticar, cefaleas, o clicks.
  • Cuando los dientes están desgastados, es bruxismo si los desgastes de arriba se corresponden con los de abajo. Si no, podría ser debido a corrosión química por vómitos (anorexia o bulimia), reflujo gástrico o exceso de bebidas ácidas.
  • Hay que ver qué dientes están más desgastados, los anteriores, los posteriores, los de un lado u otro, ya que nos indica el tipo del movimiento de bruxismo.

Exploración facial

  • Mejillas tensas, gruesas, pueden ser por hipertrofia de maseteros, y, por tanto, por bruxismo.
  • Incompetencia labial, con labios que no contactan en reposo, puede significar una respiración bucal, que conlleva un paladar estrecho y una oclusión o mordida insuficiente. Hay que ver las causas de que no respire por la nariz y solucionarlas, como corregir el tabique nasal desviado, o extraer las vegetaciones que obstruyen las fosas nasales.
  • Además, hay que hacer reeducación funcional con un logopeda o un fisioterapeuta, para aprender a respirar por la nariz en vez de por la boca. Entonces sí que se puede hacer una rehabilitación protésica. Muchas veces es necesario realizar un tratamiento ortodóntico previo.

Exploración Neuromuscular

Debemos aprender a reconocer las alteraciones funcionales a la inspección y palpación del paciente.

Una mala posición mandibular puede afectar a la forma de respirar y de deglutir, a la forma de la cara y a la posición de la cabeza con respecto al tronco.

  • Si la cara es alargada, con los labios separados en reposo, hay respiración bucal.
  • Si la cabeza está inclinada hacia delante, es para facilitar esta respiración bucal. En estos casos puede haber afectación de las vértebras cervicales con dolor, tensión muscular o mareos.
  • Hay que palpar los músculos del cuello, los maseteros de la mandíbula, los temporales del cráneo para comprobar la existencia o no de Bruxismo, y para ver si duelen. El dolor es síntoma de hiperactividad muscular.
  • Tener en cuenta que, si la relación entre el cráneo y las vértebras cervicales no es la adecuada, esto repercute en la relación del cráneo con la mandíbula. Es decir, la patología de la columna cervical, puede repercutir en la relación cráneo-mandibular, y por lo tanto en la mordida.

Mecanismos de producción de Bruxismo

  • Las terminaciones nerviosas que están dentro del diente, además de detectar el frío o el calor de los alimentos, transmiten la presión que hacen unos contra otros al cerebro. Entonces, cuando están en oclusión, es decir, con la mordida cerrada, el cerebro detecta que los dientes están bien engranados entre ellos, que están en buena posición.
  • El sistema nervioso central procesa estos contactos y ordena a los músculos pterigoideos laterales para que alineen y centren la mandíbula con respecto al maxilar superior. Entonces los músculos elevadores y depresores actúan y se produce la máxima intercuspidación, es decir, el máximo contacto entre las superficies masticatorias. De esta forma, la posición mandibular queda grabada en el cerebro.
  • Diversos cambios en la posición dentaria, por extracciones o reconstrucciones de forma inapropiada, pueden producir cambios en la posición mandibular. Así, durante la masticación, la dentadura busca una posición cómoda para realizar la función, y si hace falta, se desgastan los dientes que se interpongan en el camino de la máxima intercuspidación o contacto máximo, produciéndose el bruxismo.
  • Además, si la mandíbula se articula en posición inadecuada con el cráneo, puede haber dolor de la ATM, sobre todo si hay bruxismo.
  • Por otra parte, cuando no se puede respirar por la nariz y hay respiración bucal, se produce a veces la vibración del velo del paladar, es decir el ronquido, que produce una falta de oxigenación o hipoxia intermitente. Esto lleva a una hiperactividad del Sistema Nervioso Simpático, con aumento de la actividad de los músculos masticatorios, produciéndose el Bruxismo y de desgaste de los dientes.

Posición mandibular y dental en la nueva rehabilitación.

  • Tiene que estar bien equilibrada, y la mandíbula bien posicionada. Hay que hacerla en la llamada Relación Céntrica, que es una posición músculo esquelética estable. Es cuando los músculos están relajados, y no en tensión.
  • Los dientes tienen que tener bien marcadas sus cúspides (elevaciones entre los surcos) para apoyarse bien y es su sitio, los superiores con los inferiores. Si los premolares y molares son planos, contactan en diferentes posiciones, y el cerebro no sabe dónde poner la mandíbula.
  • Si es una rehabilitación sobre implantes, es mejor que los dientes estén atornillados a los implantes, en vez de hacer prótesis cementada. Si la prótesis está atornillada y hay sobrecarga oclusal, se afloja el tornillo de unión en vez de sobrecargarse el implante que se rompería o perdería mucho hueso.
  • El objetivo de una buena rehabilitación protésica, además de la estética y la adecuada función masticatoria, es que no haya actividad muscular (bruxismo), cuando estemos durmiendo o en reposo.